Evangelicemos | Ten Esperanza
La tecnología está al alcance de nuestras manos día a día. ¿Cuántas veces hemos sido conscientes de todo lo que a nuestro alrededor camina de la mano con los avances tecnológicos? ¿Cuántas veces hemos sido presos de las modas tecnológicas? ¿Cuántas veces hemos ocupado los avances tecnológicos para evangelizar o evangelizarnos?

Sobre esta última pregunta es bueno hacer una reflexión. La tecnología nos lleva de la mano con nuestros teléfonos, televisores, automóviles, computadoras y muchas cosas más, pero también nos ayuda como Iglesia a llevar la palabra de Dios de una nueva forma.

 

El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales nos dice: “Internet es importante para muchas actividades y programas de la Iglesia: la evangelización, que incluye tanto la re-evangelización como la nueva evangelización y la tradicional labor misionera ad gentes; la catequesis y otros tipos de educación; las noticias y la información; la apologética, el gobierno y la administración; y algunas formas de asesoría pastoral y dirección espiritual”. (Cfr. La Iglesia e Internet n. 5)

Hoy ponemos en el espacio cibernético, este sitio, que pretende ser un instrumento de Evangelización para todos aquellos que nos gusta navegar por la Internet.

“EVANGELICEMOS” es el nombre que con mucho atino, nuestro máximo colaborador, el Padre Pedro García misionero claretiano, decidió colocarle a este sitio, con el fin de que todos nos sintamos envagelizados y a la vez evangelizadores de este mundo que cada vez necesita más de hombres y mujeres de buena voluntad que lleven la palabra de Dios a los demás.

A través de estos años, trabajar con el Padre Pedro García, ha sido de gran gozo para nosotros, ya que junto con él hemos aprendido mucho de la Palabra de Dios, así como de grandes apóstoles como San Pablo que marcan la vida de todo cristiano.

“EVANGELICEMOS” pretende ser un portal en el que todo católico pueda descubrir a través de los escritos del Padre García, como tenemos que correr la Palabra de Dios a través del mundo.

En este portal de internet encontraremos de manera fácil como accesar a los diferentes escritos del Padre García.

Solo bastará con accesar a la sección PUBLICACIONES DEL PADRE PEDRO GARCÍA y tendrás a tu disposción todos los materiales que el Padre García ha escrito para el bien de la Iglesia.

¿Cuántas veces nos hemos quejado de que no tenemos a nuestro alcance, documentos o escritos que nos lleven a entender el Plan de Dios para nocostros? Ahora a través de EVANGELICEMOS no tendremos más excusas para encontrar a Dios en letras y llevarlo a los demás en obras.

Publicaciones cristianas

Poco a poco se irán agregando más y más publicaciones, tanto del Padre García como de otros que quieran colaborar en engrandecer y enriqeucer este portal.

muy pronto tendremos una radio virtual en este mismo sitio, con la finalidad de poner música católica, así como mensajes radiofónicos para que lleguen hasta el fondo de nuestro corazón.

No nos resta más que agradecer al Padre Pedro García por confiar en nosotros este su sueño, que con un poco de abuso de confianza lo hemos hecho nuestro también. Un sueño en el que podamos imaginar a muchas personas Evnagelizándose para Evangelizar.

Ánimos a todos los visitantes y después de navegar en este sitio solo nos queda una tarea por hacer que es al igual que San Pablo, la de llevar el mensaje de Jesucristo hasta el último rincón de la tierra.

Comencemos entonces desde nuestra computadora a construir el Reino de Dios acá en la tierra. Vamos todos y

¡¡EVANGELICEMOS!!

El Evangelio de hoy nos (rae una historia maravillosa. Corremos el peligro de quedarnos en los detalles accesorios y dejarnos lo fundamental. Jesús caminando sobre las aguas, el viento en contra que sopla con furia, los discípulos llenos de miedo… Pero hay un punto central en la narración. Son las palabras de Jesús: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Unas palabras que nos debemos repetir a nosotros mismos una y otra vez. No hay que olvidarlas. Son como una jaculatoria, una breve oración, pero al revés. Nos las dirige Jesús a nosotros. Constantemente. Siempre. Para que nada nos acobarde.

No creo en Dios porque necesito algo, por ejemplo algún tipo de bien material un reconocimiento en mi trabajo, o éxito en algún emprendimiento. Creo en Dios porque lo llevo bien adentro, porque todos los días habló con el, porque al irme a dormir de acuerdo y le hablo, porque cuando me levanto incluso antes de lavarme los dientes me pongo en contacto con el punto

La esperanza no se pierde nunca porque es lo que nos ayuda a seguir adelante. Qué haríamos si no tenemos esperanza. Y la esperanza solamente tiene razón de ser cuando miramos hacia arriba y lo vemos a él, tan gigante como siempre, superlativo e infinito. Cuidándonos hacia arriba como solamente él puede cuidarnos.

Nosotros no tenemos ni la menor idea de cómo cuidarnos y de cómo establecernos en un mundo en el cual la sociedad nos invita a cometer atrocidades, a ser injustos y malos entre nosotros. Es el el que no había y nos rige para que podamos tomarle la mano del lado, para que podamos darle un beso a nuestros enemigos, tomar los con cariño y decirles que nos perdonen y que nosotros los perdonamos. Es en la esperanza que tiene que haber en el mundo, que todos podamos ser parte de un colectivo regido por Dios en el cual no haya enfrentamiento ni maldades. Estas oraciones nos invitan a ser mejores, a llamar a Jesús y agradecerle por su amor incondicional. Por todas sus bendiciones, y pedirle perdón por ignorarlo tantas veces en las cuales tenemos cosas que creemos que son más importantes que hacer y lo dejamos de lado.

Atentos a esta lectura. Se va a repetir más veces a lo largo del año. Esta es apenas la obertura. Para que los oídos se nos vayan acostumbrando a una melodía que resonará continuamente a lo largo del Evangelio y a lo largo del año. Unas veces con esta misma instrumentación (porque la lectura se repite materialmente otras 3 ó 4 veces) y otras con otra diferente (porque las ideas son las que se repiten).

Porque para Jesús es muy importante dejar claro que “ha sido enviado para darla buena noticia a los pobres, para anunciar el año de gracia del Señor y dar libertad a los oprimidos”. Esa fue la misión que dio sentido a su vida. ¿Y a la nuestra?

Los puristas de lo religioso nos dirían que habría que examinar las motivaciones que animaban a las que el mensaje del Evangelio es precisamente el contrario. Todos los que sufren, por el simple hecho de su dolor, tienen derecho a acercarse a Jesús. Aunque no sepan teología. Aunque confundan a Jesús con un curandero. Aunque busquen apenas consuelo para sus dolores. ¿No tienen ya bastante con sus penas? Jesús era la presencia y el rostro del amor de Dios para sus hijos. Su gozo era precisamente el hacer presente ese rostro a todos los que sufrían.

Ya estamos casi a punto de terminar este tiempo mágico que es la Navidad. Y el Evangelio nos sigue repitiendo, insistente, el mismo mensaje. No vaya a ser que entre villancicos, turrones y belenes se nos termine olvidando que Navidad es algo muy serio.

Que la Palabra se ha hecho carne. Que ‘vino a su casa y los suyos no la recibieron”.

Pero “a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios”. Hay que parar por un momento con la fiesta y el bullicio, con el alboroto y los cantos, para ver si nos hemos dado cuenta de lo que celebramos. Si estamos entre los que “no la recibieron” o entre los que “la recibieron”.

El mundo está lleno de personas con creencias muy disímiles, a lo largo de la historia el hombre ha ido creyendo en diferentes cosas. No existe una única verdad, no existe una única mirada. Pero, a pesar de todas las diferencias, todos en el fondo sabemos que la existencia de Dios no se discute. Incluso aquel que menos fe tiene, llegado el momento acudirá a Dios porque sabe que el Señor Todopoderoso es quien lo guía finalmente. Muchos se acuerdan en el último momento del paso por esta vida, otros nos acordamos todos los días, prácticamente desde que nacemos.

Somos cristianos porque confiamos ciegamente en Dios y porque le tendemos la mano al del lado. La sensación de comunidad, la idea de hacer visible al otro, para que no le falte nada, para que tenga todo lo que nosotros, gracias a Dios tenemos. En un mundo en donde el hombre es tan cruel y en donde la desigualdad está tan latente, el cristianismo debe recuperar su bases y seguir las enseñanzas del Papa Franscisco que nos hablan respecto de la igualdad entre los hombres. La figura del Papa Franscisco es muy relevante, no sólo en Argentina y en Latinoamérica, sino también en todo el mundo. Él vino a unir a los pueblos, con sus diferentes pensamientos y religiones. Vino a unir a la humanidad en un intento valioso por recomponer los lazos que se han perdido.

Somos cristianos porque conocemos el calor que nuestro Señor nos da, porque lo hemos sentido, porque lo hemos vivenciado. Somos cristianos porque tenemos una misión clara, que es la de hacer comprender a los demás nuestra religión, para que ellos también sean atraídos por la fuerza del Señor. Somos cristianos y en este blog lo plasmamos y te invitamos a que recorras todas las secciones en busca de información valiosa para nuestra religión y la sociedad en general.