Ya estamos casi a punto de terminar este tiempo mágico que es la Navidad. Y el Evangelio nos sigue repitiendo, insistente, el mismo mensaje. No vaya a ser que entre villancicos, turrones y belenes se nos termine olvidando que Navidad es algo muy serio.

Que la Palabra se ha hecho carne. Que ‘vino a su casa y los suyos no la recibieron”.

Pero “a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios”. Hay que parar por un momento con la fiesta y el bullicio, con el alboroto y los cantos, para ver si nos hemos dado cuenta de lo que celebramos. Si estamos entre los que “no la recibieron” o entre los que “la recibieron”.

El mundo está lleno de personas con creencias muy disímiles, a lo largo de la historia el hombre ha ido creyendo en diferentes cosas. No existe una única verdad, no existe una única mirada. Pero, a pesar de todas las diferencias, todos en el fondo sabemos que la existencia de Dios no se discute. Incluso aquel que menos fe tiene, llegado el momento acudirá a Dios porque sabe que el Señor Todopoderoso es quien lo guía finalmente. Muchos se acuerdan en el último momento del paso por esta vida, otros nos acordamos todos los días, prácticamente desde que nacemos.

Somos cristianos porque confiamos ciegamente en Dios y porque le tendemos la mano al del lado. La sensación de comunidad, la idea de hacer visible al otro, para que no le falte nada, para que tenga todo lo que nosotros, gracias a Dios tenemos. En un mundo en donde el hombre es tan cruel y en donde la desigualdad está tan latente, el cristianismo debe recuperar su bases y seguir las enseñanzas del Papa Franscisco que nos hablan respecto de la igualdad entre los hombres. La figura del Papa Franscisco es muy relevante, no sólo en Argentina y en Latinoamérica, sino también en todo el mundo. Él vino a unir a los pueblos, con sus diferentes pensamientos y religiones. Vino a unir a la humanidad en un intento valioso por recomponer los lazos que se han perdido.

Somos cristianos porque conocemos el calor que nuestro Señor nos da, porque lo hemos sentido, porque lo hemos vivenciado. Somos cristianos porque tenemos una misión clara, que es la de hacer comprender a los demás nuestra religión, para que ellos también sean atraídos por la fuerza del Señor. Somos cristianos y en este blog lo plasmamos y te invitamos a que recorras todas las secciones en busca de información valiosa para nuestra religión y la sociedad en general.