Las cuentas de oración fueron utilizadas por una cantidad enorme de años en una extensa diversidad de religiones, introduciendo el cristianismo, hinduismo, budismo e islam. Los devotos utilizan cuentas de oración para empujarlos a enfocarse en sus oraciones o mantras. La digitación de las cuentas provoca que uno vuelva a enfocarse cuando la cabeza empieza a derivar de las oraciones hacia las consideraciones más mundanas de la vida día tras día. Las cuentas de oración además asisten a sostener un registro del número de oraciones recitadas cuando están realizando repeticiones, como en el cristianismo cuando recitan el Ave María utilizando un rosario. En el budismo, al recitar mantras como el Om Mani Padme Hum (sánscrito) o el Om Mani Peme Hung (Tibetano), la mala asiste para concentrarse y a contar el número de repeticiones. Las cuentas de oración tienen una diversidad de nombres diferentes, en relación de la religión donde se utilizan. Las cuentas de oración budista se los conoce como malas. En la tradición cristiana, las cuentas de oración se los conoce como rosarios. Las cuentas de oración hindúes son conocidas como japa mala. En la religión islámica, las cuentas de oración se los conoce como Misbaha, Tasbih o Sibha. Los cristianos ortodoxos orientales utilizan una cuerda de oración con nudos en lugar de cuentas. Las cuentas de oración están realizadas con una diversidad de diferentes materiales. Las malas budistas tienen la posibilidad de ser hechas de la madera del árbol Bodhi, las semillas de la planta de loto, madera de tulasi, hueso animal, o gemas semipreciosas, así como amatista o cornalina. En ocasiones además están hechos de sándalo. Las japa malas hindúes se hacen por lo general de madera de tulasi o sándalo. Los rosarios cristianos tienen la posibilidad de estar compuestos de una extensa selección de sustancias, introduciendo vidrio, marfil, amatista, madera, plata, oro y plástico. Los rosarios acostumbran estar adornados con una cuerda plus donde cuelga una cruz que simboliza la crucifixión de Cristo. Los malas budistas e hindúes tienen una cuerda con numerosas cuentas, simbolizando al guru, el Buda, el Dharma y la Sangha. En ocasiones las cuentas de oración son suaves y en ocasiones están talladas. El número de cuentas de oración varía de acuerdo con la religión donde se utiliza. Las malas budistas acostumbran tener 111 cuentas, de las cuales 100 se usan para recitar mantras y 11 para argumentar fallos a lo largo de la recitación. Las malas tibetanas además tienen dentro 108 cuentas en las que se recitan 100 mantras y 8 están dedicadas a la liberación de todos los seres sintientes. Los devotos del Budismo de Tierra Pura utilizan malas con 27 cuentas. Los rosarios cristianos tienen 59 cuentas, que se designan como 53 para rezar la oración del Avemaría y 6 para rezar la oración del Padre Nuestro. Las cuentas de oración islámicas están formadas por 99 cuentas, que se cuentan cuando se recitan los 99 nombres de Alá. Los musulmanes además tienen cuentas más pequeñas con 33 cuentas que son pasadas en bicicleta 3 ocasiones para llenar 99 oraciones. Las japa malas hindúes están compuestas por 108 cuentas, o algún número que logre ser dividido por el número 9. Las cuentas de oración juegan un papel integral en estas numerosas religiones cerca del mundo. Se usa para contribuir a los devotos a concentrarse en las oraciones en tanto que cada cuenta es digitada en sucesión a lo largo de la recitación. Varias personas llevan consigo sus cuentas de oración en todo instante para mantenerlos en contacto con su fe y para protegerse de los elementos perjudiciales. La biografía del autor: cuentas de oración, rosarios y malas, son temas de interés para Sylvia Smelcer, como propietaria de websites que suministran artículos para la meditación.

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