Hay gente que piensa que debemos liberarnos de todo lo que se habla sobre la crucifixión de Jesús en el siglo XXI: que es una imagen negativa, inservible y también dañina. Esos que se han distanciado del cristianismo apuntan cómo la Cristiandad ha enseñado a la multitud a crucificarse, a ponerse a sí mismos, a someter su intención a la de los otros, y a sentirse verdaderamente mal consigo mismos. Esto llevó a travesties así como esposas que soportan el abuso terrible de esposos porque creen que tienen que tomar su cruz todos los días como Jesús. Llevó a que la multitud se flagele a lo largo de la Semana Santa-una costumbre horrible que es sencillamente blasfemia porque es un terminado malentendido de lo divino que es simplemente alegría. Era esperable que varios en la actualidad crean que deberíamos tener imágenes más positivas para que tengamos la posibilidad emularlas. Pienso que nos hacemos un flaco favor cuando intentamos de librarnos de las imágenes de la crucifixión. Al acercarnos a eso que se conoce como Semana Santa, me agradaría enseñar un criterio diferente. La crucifixión de Jesús es un símbolo de lo que nos hacemos a nosotros todos los días, de lo cual lo hacemos a los otros. Lo que se nos hizo a nosotros, se lo hacemos a los que nos cubren, y ellos lo hacen a su vez de vuelta a nosotros. Lo que nos hacemos a nosotros en este planeta de hermosura es trágico. Al tratar a nuestra humanidad con desprecio, nos crucificamos a nosotros. Al sostener este planeta de materia a distancia, en lugar de abrazar totalmente nuestro arraigo en la naturaleza, nos crucificamos a nosotros. Al no lograr el cumplimiento total de nuestro ser, sino conformarnos con medias tintas, nos crucificamos. Y crucificándonos a nosotros, nos crucificamos los unos a los otros, las criaturas de nuestro mundo, y también la misma tierra, el agua y el cielo que nos dan vida. La crucifixión resuena durante la historia porque toca un nervio en todos nosotros. Cuando observamos, por medio de la imagen de Jesús crucificado, lo que nos hicimos a nosotros y a los otros, por fin tenemos la posibilidad de transformarnos en personas que buscan la sanación de nosotros, la sanación de la raza humana y la sanación de todo el planeta. El símbolo de la crucifixión nos invita a enraizarnos intensamente en nuestra corporeidad, en las estaciones, en todo aquello que es manifestación de lo divino. Sólo entonces resucitamos a la conciencia divina. Biografía del autor: David Robert Ord es creador de Your Forgotten Self Mirrored in Jesus the Christ y del libro en audio Lessons in Loving – A Journey into the Heart. Si te gustó este creador, puedes leer más sobre su trabajo en www.soulessentials.org. Su libro Tu Yo Olvidado es un golpeado durmiente de Soul Essential. ¿Qué son los golpes durmientes? Bueno, los éxitos de durmientes son los talentos que todavía no fueron descubiertos. Puede que no sean enormes nombres que usted haya escuchado o leído, los profesores que todos acuden a conocer. Pero, estos éxitos durmientes van a compartir con usted la penetración que algunos conocen por el momento alrededor — lección de vanguardia que es completamente vida-que cambia la vida completamente.

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