Stephen B. McSwain escribió un libro reflexivo en The Giving Myths: Giving Then Getting the Life You’ re Always Wanted (Smyth & Helwys Publishing, 2007) que aparece de sus intereses personales y su trabajo profesional como vicepresidente de Cargill Associates Inc. Él pone los capital de la venta del libro en la Fundación para la Excelencia en la Donacion que estableció para llevar a cabo donaciones a numerosas caridades cristianas “en la creencia de que Dios me dio este libro, su contenido, y las historias” Él dice que desde que Dios le dio el libro tiene un convenio con Dios para “regalar el libro como mi obsequio,” y consecuentemente no toma nada de la venta del libro. En sus charlas sobre el tema de la donación, él puede llevar a cabo arreglos para que la iglesia donde habla done sus regalías de la venta del libro a una causa considerable para la iglesia. Ejecutivo de la Iglesia le logró numerosas cuestiones sobre dar: Usted redacta que “la vida que siempre ha amado se va a encontrar de solo una forma – en ofrecer” Y usted ha notado que “lo que Dios proporciona es para el objetivo de darlo” ¿Qué significa con eso? En el corazón mismo de la fe cristiana está la iniciativa de “dar” Juan 3:16 dice:”Porque tanto amó Dios al planeta que él dio…” En las Escrituras está la narración de los dones de Dios a la familia humana. El centro de la fe cristiana es la expresión del don más importante cuando Jesús puso voluntariamente su historia y llevó el pecado de todo el mundo. El sendero más acelerado a una vida de alegría y agrado -a la vida que verdaderamente quieres- es ofrecer. Si deseas hallar la vida, regala tu vida. ¿No es eso lo que Jesús dijo:”El que se aferra a su historia la perderá[aplica eso además a tu dinero] pero el que proporciona su historia, la encuentra? Pero de esta manera es como trabaja la vida. Usted dice que “el estado de ofrecer en la iglesia de america es algún cosa menos saludable” Usted trabaja en ese mundo día tras días. ¿Cuál es el estado de ofrecer en la iglesia de hoy? Ya hace bastante más de diez años, he trabajado en básicamente todas las designaciones de América – Evangélica, Protestante, Católica. Pero, en todos los contextos, ofrecer está en inconvenientes. Lo raro es que, sin distinción, la filantropía estuvo creciendo todos los años en el planeta sin ánimo de lucrar, pero, ofrecer por medio de la iglesia local estuvo en ocaso todos los años. Oséa, este año la donación caritativa alcanzará un récord histórico. No obstante, en tanto que el total de USD colectivos dados en y por medio de la iglesia tiene la posibilidad de ser más que el último año, el porcentaje total de donaciones por hogares particulares estuvo disminuyendo a lo largo de varios años. La vieja regla de los 80/20 dice que el 80 por ciento del ingreso de una iglesia es dado por el 20 por ciento de los integrantes está muchísimo más cerca del 90/10 en esta jornada. Cada vez menos personas en la iglesia local le están dando la mayoría de su acompañamiento a esa iglesia. En la mayor parte de las iglesias, los “menos” que dan más son del segmento “más viejo” de la gente eclesiástica (lo que se conoce como la generación silenciosa). Los Boomers no dan, ni remotamente cerca de sus contrapartes superiores, como un porcentaje de los capital, oséa, no cuando los de la generación más grande eran ellos mismos la edad de los Boomers. Lo que es todavía más preocupante es que los Sobrevivientes y Milenarios (los hijos y nietos de los Boomers) están todavía menos apasionados en ofrecer estos días. Perdimos virtualmente una generación y a lo mejor dos. El velo de secretismo que ha cubierto el tema de la mayordomía y el ofrecer en la iglesia local debe cambiar, si las tendencias recientes han de ser revertidas. En sintetizadas cuentas, nuestra estrategia debe invertirse. La exclusiva estrategia para el cambio positivo que sé que va a funcionar es la apertura en relación a ofrecer – la independencia que la gente tienen que tener para contar sus historias de lo que están aprendiendo por medio de ofrecer y comunicar lo que Dios les dió. Predicando un sermón dos o tres ocasiones al año y diciendo a la multitud que “deberían” diezmar porque la Biblia “espera” que

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