Un óptimo amigo mío, un metodista, le hizo la pregunta a su ministro si la multitud que no suponía en Jesús se encontraba destinada al infierno. El ministro pensó por un instante, y después dijo:”Dios es amor”. Esta respuesta es un signo del paisaje dinámico de la espiritualidad. Los principios autenticos de la religión, que Dios, o el Último, es inefable, y que el ego o yo mismo nos aleja de esta vivencia inefable, fué reemplazado por la creatividad del hombre y las creaciones religiosas, entonces prohibiendo algún oportunidad de un cambio tangible en nuestros corazones, y las guerras y matanzas siguen. Una exclusiva conciencia consciente está apareciendo, no obstante, devolviéndonos a nuestras verdaderas raíces espirituales. Las instituciones espirituales exitosas siempre han reflejado el nivel de conciencia consciente de sus fieles. Esta es una declaración precisa porque las instituciones espirituales no están recluidas. Cuando se aíslan, el conservadurismo que esperan que les conserve es precisamente lo que los elimina. Los seguidores extraña vez desafían a sus instituciones espirituales cuando intelectualmente los superan; sencillamente se alejan. Mientras la raza humana evoluciona y su nivel de comprensión se amplía, las instituciones recientes y sus doctrinas no tienen otra alternativa que superar además. Por el momento no somos gente desinformado que vive en las edades oscuras. Si las instituciones no se ajustan, van a ser desacreditadas y sustituidas por instituciones que satisfagan el hambre de una conciencia en evolución. Esto sucedió durante la historia, y está dando en este momento. Esta novedosa conciencia no es una selección para que la multitud, o algo sea eliminado; es ineludible. Los intentos de sofocarla van a ser temporales en el más destacable de las situaciones, y al final fracasarán. Va a ser más sabio sencillamente ajustarse, porque armado con esta novedosa conciencia, la religión de un sujeto va a ser probada e investigada intensamenta desde un criterio de indagación libre, y no más desde un criterio de creencia ciega e intimidación. El planeta no se está volviendo menos espiritual, sino realmente espiritual. Verdad, esa enigmática cualidad de paz y seguridad duraderas en nuestros corazones no puede ser transmitida desde una fuente externa; debe ser experimentada. Las instituciones espirituales que dictan, aguardando que sigamos ciegamente, por el momento no van a ser toleradas. De esta forma como las sociedades democráticas adoran la independencia política, las de la novedosa conciencia exigirán además independencia espiritual, donde cada sujeto revela su propia verdad desde adentro sin tener miedo el juicio de un poder exterior y autoritario. Si miran atentamente, tienen la posibilidad de ver que esto pasa a lo que nos rodea. La vieja conciencia, que es un retroceso a los sistemas de creencias medievales transmitidos por dioses autoritarios, está dando paso a una exclusiva independencia espiritual. Las controversias a nivel mundial reflejan este cambio de accionar donde la crueldad choca con una sensibilidad e sabiduría emergentes. Enamorarse de una religión, después defenderla contra toda oposición, es tan ilógico y emocional como un apasionado que en lugar de gozar de su novedosa relación, piensa oponentes peligrosos rodeando a su querida, y después cae en celos y proteccionismo, arruinando acertadamente todo el cariño. Por suerte, esta forma de lujuria es por lo general sólo una obsesión pasajera para esos con una exclusiva conciencia desarrollandose. Las instituciones, dentro las espirituales, que se ajustan a las pretenciones de esta novedosa conciencia evolutiva de individualidad y independencia, prosperarán. Esos que arrastran sus pies y pelean contra él no lo van a hacer. Esto no va a ocurrir de la noche a la mañana; varios continuarán observando todo lo mencionado como una blasfemia, pero esos que examinan las cosas atentamente van a ver las implicaciones precisamente, y se prepararán para los cambios venideros. La aceptación de esta novedosa situación no hizo más que comenzar. Las luchas internas y los desacuerdos no van a ser diferentes de los combates de culturas en el pasado, donde las novedosas ideas son vistas al principio como tan amenazadoras que los mensajeros son rechazados, en ocasiones asesinados. No obstante, con el tiempo, las novedosas ideas se abren sendero en una sociedad que no puede aceptarlas del todo, pero que no obstante están intrigadas y no dejan de serlo.

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