Lo considerable es no perder jamás un argumento espiritual, y este artículo te va a decir precisamente cómo llevarlo a cabo – comenzando por la primera regla: ¡No cometas los fallos habituales! Los fallos comunes tienen dentro los argumentos circulares. Usted va a ser desafiado a rodear los argumentos cada vez porque son simples de ubicar y simples de descartar. Un argumento circundante es aquel que va en círculos – una clase de Catch 22. Entre otras cosas,”¡Dios existe porque la Biblia lo dice, y ya que Dios escribió la Biblia, debe ser verdad!” La suposición principal, y entonces la falacia en este argumento, es que Dios existe antes que nada. La segunda suposición es que Él escribió la Biblia. Hasta que estas suposiciones se prueben verdaderas más allá de toda duda, todas las declaraciones que siguen la suposición de que Dios existe se consideran falaces en un enfrentamiento. Algún mención de la Biblia, o la realidad de la Biblia, va a ser desafiada más adelante basado en la idea original no comprobada de que Dios existe. Ya que la creencia siempre está fundamentada en la fe y no predispuesta a los hechos, la creencia jamás puede ser probada, y entonces toda la explicación sobre el tema va a girar en círculos interminables. Otro error que cometemos al argumentar sobre la religión es referirnos a nuestras vivencias personales como prueba efectiva de que Dios, Cristo, Buda, etc., existe. La falacia aquí es que, en relación de la civilización de uno, las visiones y vivencias espirituales cambiarán. Mi prima en América ha podido haber visto a la Virgen María sentada en su cama, en tanto que el granjero tailandés en Bangkok le contará de una visita nocturna del Buda a su casa. Es algo cultural. Tailandia es 90% budista, y América 90% cristiana. En cada cultura, la religión dominante es reforzada todos los días por toda la gente. Es natural entonces, que los tailandeses vean visiones de Buda, y visiones americanas de Cristo. Si se argumenta que su perspectiva es muchísimo más profunda y verídica que la de los otros, entonces el argumento no va a llegar a ninguna parte porque no hay prueba empírica de que ninguna de las visiones, sin importar cuán reales logren parecer, sean más que ilusiones psicológicas fundamentadas en el condicionamiento cultural y espiritual. Si fueran reales, los habitantes de estados unidos y tailandeses podrían tener que ver la misma imagen para que esa imagen fuera toda la realidad. Por eso no cometas el error de decir que conoces la realidad porque la viste por ti mismo; o perderás el argumento! Hay otros fallos que tenemos la posibilidad de cometer en nuestros argumentos religiosos, pero la pregunta considerable es: ¿cómo tenemos la posibilidad de ganarlos? Para ser leal al encabezado de este artículo, en este momento debo decirles el misterio, y es fácil; del mismo modo que Cristo y el Buda triunfaron los suyos – ellos vivieron sus convicciones. No fue tanto algo verbal como el ejemplo que nos brindaron. Este ejemplo, esta prueba tangible de compasión y amabilidad que fueron sus vidas, trasciende todos los argumentos, porque argumentar es simple, pero vivir nuestras convicciones no es así – vivir nuestras convicciones toma sacrificio. El Buda y la vida de Cristo han resonado a nivel mundial por bastante más de 2500 y 2000 años respectivamente, superando todos los trastornos políticos y sociológicos que podría inventar la raza humana -así de vigorosa es la verídica compasión. Más potente que todas las bombas y ejércitos del universo. Cuando deseamos buscar pruebas de que una religión es verídica, no busquemos más allá de la compasión mostrada por sus fieles. La compasión significa preocuparse por los otros, no sólo por los otros en nuestra región de tranquilidad especial, sino por toda la raza humana – los ricos (y principalmente los pobres), los sanos (y principalmente los enfermos), los exitosos (y principalmente los oprimidos), los capaces (y principalmente los mentalmente desafiados), los religiosos (y principalmente los no-religiosos), los, rojos, amarillos, blancos, y los de color. Nuestros compatriotas y mujeres. (y principalmente los extranjeros), los adolescentes (y principalmente los ancianos) – de esta manera es como nos preocupamos. . La compasión es la verídica medida de algún ideal espiritual o espiritual, superando con creencia o dogma. La prueba está en el pudín. Cuándo comp

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