Hace poco saqué un sefer – libro sagrado – que estudié en el verano de 1980 para certificar como Shochet – un matadero ritual. Me impresionó conocer que era un estudio y proposito difícil de cumplir muchísimo más satisfactorio que la primera oportunidad. El libro es muy técnico y mi chavrusa, o compañero de estudio, en ese instante, un óptimo amigo, se encontraba más entusiasmado en la aventura que en los datos técnicos. Sus fuertes sentimientos me influenciaron. Pasábamos 12 horas todos los días juntos, aprendiendo, llevando a la práctica afilar nuestros cuchillos, y parados con nuestro rebelde, el Rabino Katz z’ l, mientras mataba a bastante más de cien animales todos los días. Es imposible pasar tanto tiempo con alguien, principalmente con un óptimo amigo, sin ser bajo la influencia. Por eso, hace treinta años no amaba al Tevuot Shor, pero, chico, me encanta en este momento. Puedo acordarse precisamente lo que sentí la primera oportunidad. He cambiado. Mi estudio cambió. Mi pensamiento cambió. Todo cambió, pero los meses pasados con B. aprendiendo este libro sagrado, dejaron su huella. Mi amor por mi masechata favorita -Temurah- es además una expresión del estudio mágico que tuve con Y, mi chavrusa en ese instante, de la misma manera que mi amor por Kiddushin. Ketubot resuena más profundo que algún otro tractate; un reflejo del lapso de la más grande predominación de mi Rebbi en mí. Cuando abro un Chumash, Ramchal o Rambam, instantaneamente asocio el estudio con mi padre. Mi abuelo me habla por medio de las páginas del Tur. Al menos cincuenta ocasiones por semana abro un sefer de uno de los enormes Profesores Jasídicos, y escucho la voz de Reb Shlomo. La lista sigue en pié. Un sefer no es sólo un sefer, sino además un grupo de voces y vivencias. Mi vivencia de estudio está evolucionando mientras me esfuerzo por unirme más a Dios. Cada vez siento más Su Presencia cuando aprendo, y entonces entiendo por qué el Sinaí era tan sustancial. Nuestra primera vivencia de toda la Toráh fue impresa en nuestras almas porque estudiamos de manera directa con la Melamaid Torá l’ amo Yisrael, el maestro de la Toráh de Su nación, Israel. Si oímos atentamente esas impresiones en nuestras almas, recordaremos ese primer gusto de estudiar la Toráh. Escucharemos Su voz en cada palabra y pensamiento. Biografía del autor: Aprende y revela las profecías divinas con el rabino Simcha Weinberg de la sagrada Torah, la ley judía, el misticismo, la Kabbalah y las profecías judías. La Piedra de la Fundación es el recurso primordial para los judíos, el judaísmo, la educación judía, la espiritualidad judía y la sagrada Torah.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation