Respiras aire compuesto de átomos, comes comestibles compuestos de átomos y bebes agua llevada a cabo de átomos-con un cuerpo que paralelamente radica de átomos. Los elementos que ves a tu alrededor no son más que fotones que apalean a los electrones correspondientes a los átomos de tus ojos. ¿Y qué hay de las cosas que tocas y sientes? Esos átomos bastante duros y blandos, ásperos y lisos, fríos o consistían en calor de los átomos de la piel que interactúan con los átomos de los elementos externos. Muchas personas, desde luego, sabe que sus cuerpos, la Tierra, las galaxias -en resumen, el universo entero- no son más que chicos átomos. Pero es viable que jamás hayan planeado en el sistema y la solidez de los elementos básicos de la materia que llamamos “átomos”, pero el hecho es que los humanos viven en la más grande cercanía viable a este arreglo inigualable durante sus vidas. Tan espléndido es este sistema que todos los billones de átomos que conforman la silla donde te sientas tiene un orden y una dificultad sobre los cuales se podría escribir un libro entero. Y en condiciones naturales, a falta de una participación más grande, ese orden inalcanzable persistirá sin padecer jamás ningún menoscabo. Orden De adentro Dentro del Átomo Cada átomo radica en un núcleo y electrones que giran cerca del núcleo a una distancia destacable. Los electrones son partículas que giran cerca de sus propios ejes, y además cerca del núcleo mismo – de esta forma como la Tierra da un giro en su eje cada 24 horas, a lo largo de su órbita de un año cerca del Sol. De la misma manera que los planetas, esta revolución a la que hablamos como la órbita del electrón se produce según una colosal exactitud y sin cesar. Hasta docenas de electrones, que giran y giran en un sector bastante chiquita para ser vistos con los microscopios más poderosos, crean tráfico pesado dentro del átomo. El punto más relevante aquí es cómo estos electrones, que cubren el núcleo como un conjunto de satélites, jamás dan lugar a un incidente no el más mínimo. Porque inclusive el más mínimo percance dentro del átomo podría tener terribles secuelas. Por otro lado, jamás sucede ningún accidente; todo el desempeño sigue en pié en un orden especial, impecablemente. Los electrones, que giran cerca del núcleo a una agilidad inimaginable de 1.000 kilómetros (620 millas) por segundo, jamás chocan entre sí. La manera en que estos electrones, todos idénticos entre sí, mantienen sus propios caminos separados es muy asombroso. Numerosas cuestiones -de por qué los electrones idénticos tienen órbitas diferentes cerca del núcleo, cómo siguen sus órbitas sin perderse jamás, y cómo evitan chocar entre sí mientras viajan a enormes velocidades en espacios tan espectacularmente diminutos- nos llevan a un solo punto. La exclusiva verdad que nos confronta en este orden inalcanzable y especial equilibrio es la construcción inmaculada de Dios. En un versículo, nuestro Señor nos dice: Tú ves las montañas que consideras que son sólidas yendo más allá como nubes, la obra manual de Dios que proporciona a todo su solidez. Es consciente de lo que haces.como nos comunica este versículo, el átomo se comporta como lo realiza porque Dios le dio su solidez. La palabra árabe de la cita traducida aquí como “ofrecer solidez” es atqana, que significa organizar o tener las cosas para conseguir el resultado más especial. Los electrones dentro del átomo giran todo el tiempo de la forma impecable, en los caminos que Dios ha dispuesto para ellos-una vez más, según nos comunica el versículo. Jamás se desvían, no en el más mínimo nivel. Además, cuando tenemos en cuenta el universo, observamos que todo lo compuesto de materia se descompone gradualmente en el lapso del tiempo, es desgastado por causantes externos, se erosiona, se descompone y se deteriora. Por otro lado, jamás se aprecia tal corrupción en el átomo, además de las reacciones nucleares (fisión y fusión, que discutiremos en breve) realizadas por medio de intervenciones artificiales deliberadas.como nos comunica nuestro Señor en el versículo, el átomo fué desarrollado para ser muy bien sólido. El Poder Increíble en el Núcleo Atómico Atómico Los núcleos atómicos consisten en

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