Comentan que la Biblia tiene siete escenarios. Si el nivel en el que uno sabe la Biblia establece su estatus en el siguiente mundo, o en el cielo, su entendimiento es primordial. Entonces, ¿en qué nivel comprendes la Biblia? Esta comprensión se manifestaría como la primera iniciativa que viene a la cabeza cuando usted lee un pasaje bíblico. Les daré un caso de muestra de esto con el primer mandamiento. El primer mandamiento es el más importante:”Yo soy el Señor tu Dios, no vas a tener otros dioses enfrente de mí, no te convertirás en ídolo”. ¿Pero qué significa esto verdaderamente? En el primer nivel de la Biblia, tenemos la posibilidad de asumir que el primer mandamiento supone que no debemos adorar a un ídolo o a un Dios falso, de la misma forma que los chicos hombres verdes de Marte, o dioses hindúes, o algún otro Dios que no sea nuestro criterio de un Dios Católico – y eso es subjetivamente simple de llevar a cabo para un Cristiano. En el segundo nivel, no obstante, las cosas tienen la posibilidad de volverse difíciles. No obstante, nuestros falsos dioses no son ídolos que tengamos la posibilidad ver, sino ídolos escondidos en nuestras mentes. Esto sería algún cosa que consideremos de mayor relevencia que Dios. Entonces, ¿qué serían? ¿Qué tiene la posibilidad de ser de mayor relevencia que Dios? Lo que es de mayor relevencia que Dios es lo que imaginamos todo el tiempo. ¿Es nuestro dinero? ¿Nuestro 401K? ¿Nuestra familia? ¿Nuestra carrera o nuestra pasión en la vida? Dondequiera que esté nuestra cuenta bancaria, ahí está nuestro corazón, y ahí está nuestro Dios. En el tercer nivel, el pensamiento mismo, o algún pensamiento que hace aparición en la cabeza es un falso Dios. El pensamiento, algún pensamiento, nos aleja de Dios, porque Dios está más allá del pensamiento. Esto es complicado de comprender, como todos los escenarios siguientes si no meditamos. No obstante, hasta que no se entiendan, la Biblia se quedará algo más que una confusa recopilación de mitos, y un elemento recurrente de discordia, dado que chicos extractos de ella aquí y allá son lanzados sobre las mentes de nivel uno y malinterpretados por las mentes de nivel uno. En el cuarto nivel, la falsa entidad que edifica el pensamiento se transforma en nuestro Dios, que es nuestro ego. Este es nuestro “yo”, la parte de nosotros que no sólo se regresa egoísta, sino la parte que se ve el hombrecito o la mujercita en nuestras cabezas que vigila todo lo que hacemos. Esa personita no es Dios, esa personita es únicamente una proyección de nuestro yo, o ego, constituido desde la memoria y del pensamiento discursivo. El quinto nivel es el ego espiritual. Esto en este momento se transforma en nuestro Dios, ya que suponemos que de alguna forma hemos trascendido la cabeza habitual y que en este momento somos una clase de santo! Este es verdaderamente un Dios falso, dado que nos adoramos a nosotros otra vez, pero desde un nivel más alto. En este momento caminamos en una nube con una sonrisa recurrente en nuestra cara como si estuviéramos por arriba de la pelea, y todo lo que cae de nuestros labios es la verdad! El sexto nivel es el nivel de comprensión de que de todos modos no somos el santo que habíamos pensado que éramos, separados de todos los otros. En este momento observamos que no somos diferentes de todos los otros. Observamos que todo el planeta lo es todo, y está en todas partes, y que, por un lado, no somos nada, y además, todo. En cierto modo, somos Dios. O a lo mejor una mejor forma de expresar esto es que Dios es todo nosotros. En este nivel, tenemos la posibilidad de aceptar a toda la raza humana y expresar verdaderamente el cariño incondicional sin importar las diferencias de religión o valores. Este es el nivel de un sabio o profeta. Este es el nivel de comunicación directa con Dios. El séptimo nivel de comprensión es que no probablemente halla comprensión. Cuando todo se distribución, cuando todo el entendimiento y el saber es abandonado, entonces observamos. Observamos que no hay nadie para ver, sólo hay el ver, y eso es Dios, eso es conciencia pura. “Dios mío, Dios mío, Dios mío, ¿me has abandonado?” es una expresión justo antes de que el hombre se pierda… y todo se gana. Biografía del autor: E. Raymond Rock de Fort Myers, Florida es cofundador y instructor primordial del Southwest Florida Insight Center, SouthwestFloridaInsightCenter.com Sus veintiocho años de vivencia en meditación lo llevaron por medio de 4 continentes, introduciendo dos escalas en Tailandia donde practicó en el remoto bosque del noreste

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