Agradezco a Dios que cuando me dirijo a Dios, no estoy comentando de algo que sucedió ayer mismo. De hecho, es algo que me siguió toda mi vida. No hay bastante espacio en un artículo para cubrirlo, y también mi libro “Un profeta estadounidense y su mensaje’ no podría cubrirlo en su integridad. Aún recibo cuestiones y argumentos de los que dudosos entre los cuales hay un óptimo número de teólogos sillón que se han tragado la lección que dice que Dios dejó de comentar de manera directa a hombres y mujeres desde el advenimiento de la Biblia. No la Biblia apoya esa iniciativa gastada y no posee contenidos escritos probatorios realistas que apoyen tal criterio. Es evidente que cualquier persona que crea que la Biblia no puede decir que Dios les mencionó, si lo que se ve estar diciendo contradice la revelación previa (la Biblia) pero si no lo realiza, entonces es preferible que ustedes le presten atención. Dios jamás hizo dos cosas que están en escasas palabras: perder el tiempo y dejar de comentar. El arte y la ciencia de la interpretación bíblica (hermanéutica) comunmente se estira tanto que esos que la utilizan mal están creando lo que es semejante a una falsa profecía. Enfatizar las enseñanzas implícitas de la Escritura sobre las enseñanzas explícitas es un de la Biblia y es simplemente interpolación haciéndose pasar por interpretación. La Hermenéutica está sujeta a reglas. La primera regla de interpretación es que jamás hay que enfatizar ninguna interpretación bíblica a la exclusión de otros versículos y pasajes que hablen del mismo tema. La segunda regla es que las escrituras no tienen que ser utilizadas para apoyar nuestra perspectiva sino sólo la suya. Llevar a cabo eso es lo que crea facciones, sectas y hasta cierto punto inclusive designaciones. Esto se cubre en la siguiente observación dada por el Apóstol Pedro. Sabiendo esto primero, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada “(2Pedro 1:20) La tercera y suprema regla de la hermenéutica es que ningún versículo o pasaje, por muy amado que sea, puede eludir o bajar de ninguna forma lo que se conoce como la soberanía de Dios. La Biblia tiene únicamente una zarza ardiente, pero Dios puede enseñarle otra a alguien si él lo quiere. Esto sabe que Dios quiere que adoremos al Dios de la Biblia y no a la Biblia de Dios. Dios cambia sus dispensaciones pero él mismo no cambia. Él nos provee de diferentes pactos pero sus acciones entre los hombres están permanentes. De esta forma observamos el claro concepto de estas expresiones,”Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos de los siglos” (Heb 13:8). (1 Co 12:28) La iniciativa de que los profetas tienen que cesar luego de que las Escrituras sean por último impresas y circuladas cerca del mundo no está ni remotamente implícita y el texto de prueba que se utiliza para detallar este error doctrinal sin sentido está lleno de inconvenientes. La noción de que la profecía va a pasar además habla de pasar el saber. (1 Corintios 13:8) Si esos que propugnan esta iniciativa del fallecimiento de la profecía estaban siendo completamente intelectualmente verdaderos entonces ¿por qué no pasó además el saber? ¿Por qué erigir otro colegio bíblico, seminario o algún otra escuela? ¿Por qué estudiar, por qué la búsqueda del conocimiento si pasó? Este es un caso de muestra claro de separación de la primera regla de la honesta hermenéutica. Un caso de muestra primordial de separación de la tercera y suprema regla de la hermenéutica del sonido se revela sencillamente aplicando la regla. La noción de que Dios por el momento no llamará profetas o usará profecías está en oposición directa a las Escrituras. Si no va a existir más profecía luego de que las Escrituras lleguen entonces ¿cómo puede Dios cumplir la promesa de Joel 2:28? Y luego de esto, derramaré mi espíritu sobre toda carne; y nuestros hijos e hijas profetizarán, nuestros ancianos soñarán sueños, nuestros adolescentes van a ver visiones:”¿No era grave Dios cuando dijo: Precisamente el Señor Jehová no va a hacer nada, sino que va a mostrar su misterio a sus siervos los profetas?

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