Mientras leía algo sobre el tema de la espiritualidad y’ un Dios de nuestro entendimiento’, algo de una cognición me logró estallar la cabeza. ¿De qué consideración, concepto, valor, es que la concepción es completa y especial en su integridad? Indudablemente, el deseo de detallar responsablemente la arquitectura de una concepción es la naturaleza humana en distintos grados; el deseo de argumentar y abarcar. . Pero más relevante, pienso, que argumentar en relación a implicaciones fácticas de lo que Dios puede ser, es el aprecio muy real y las secuelas de ejercer una creencia. Entre otras cosas, tienen la posibilidad de ser un individuo que piensa a un Dios que tiene la posibilidad de ser una entidad benevolente que es responsable de las cosas buenas que suceden en nuestras vidas y en nuestro mundo. Esta entidad puede ser transmitida por la literatura y las historias de los profetas o del pueblo, pero en la mayoría de los casos el saber transmitido se asigna a algunas creencias y reglas de conducta a las que uno puede desear creer o perseguir. Los asuntos de moralidad y los asuntos éticos comunmente siguen a la suite consecuentemente y tienen la posibilidad de dictar el logro y expiación deseados. Quizás un individuo se suscribe a una entidad que no es ni buena ni mala pero que tiene dentro los atributos deseables e indeseables de la presencia. En cuyo caso, aún hay espacio para la atribución hacia lo que es deseable o indeseable. Algunos no aluden a una identidad real, sino a un ideal de espiritualidad, religión, moralidad y ética. Este es comunmente el estado de idealismo que permite de forma sencilla algunas morales y éticas y que comunmente tiene la posibilidad de tener creencias sobre cómo el planeta podría o debería ser. Por el opuesto, existe el sujeto que no se suscribe a ninguno de los anteriores. Esto deja sólo lo que los fenómenos tienen la posibilidad de ser percibidos como lógicos, racionales o explicables. Esto crea una percepción interminable entre lo conocible y lo que todavía no se conoce o no se sabe. Lamentablemente, la actividad día tras día de sentir el planeta así puede hacer un sentido de estrés mental por el cual un individuo está en un estado mental continuo entre lo que sabe (que supone además una comprensión de la causa y el efecto y una observación más precisa de la prueba objetiva) o lo que no sabe o sabe Si yo fuera a ser testigo de un individuo que experimenta un estado de felicidad o alegría por algún razón, ¿debería atribuir esto a la “bondad” o “deseable” o inclusive “espiritualidad”? Cuando un individuo asigna fenómenos que no se comprenden precisamente a una creencia divina o espiritual se ve tener el efecto de achicar el aspecto de desconcierto. Se ve que disminuye el trabajo mental de intentar hallar una respuesta para todo, porque no somos máquinas. ¿Qué distingue hay si Dios es verdadera o soñado, concebido o creído? Si un individuo tiene la posibilidad de tener alguna clase de concepción o ideología sobre tal presencia, entonces la actividad y el desarrollo de considerarla puede ser benéfico para ella según con lo que y cómo interpreta a Dios y en qué relación con ella. Mucha actitud efectiva puede perderse sencillamente por el temor de que una creencia espiritual debe ser probada o explicada! Es una creencia personal y un concepto personal. Si asiste para creer, eso es todo lo que importa. El contexto activo de la creencia y no siempre el “contenido”. Biografía del autor: G. Thomas tiene vivencia como asesor, cuidador y tutor y ha estudiado varios sistemas de creencias prácticas. Mantiene estudios de sociología y tiene un portal de internet entusiasmado en las perspectivas humanas y filosofías prácticas. Visite para hallar información y links a sitios relacionados con las Prácticas y Creencias de Auto-mejora de Cabeza Atenta. Los comentarios son bienvenidos. graspingthoughts.com DIFUNDE LA PALABRA-

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