Tienes en ti mismo el poder de ser un ganador. Si piensas que tu fortaleza espiritual puede estar en un mínimo histórico, pensemos otra vez. ¿No sabes que estás en una carrera y que sólo uno puede ganar el premio? (1 Corintios 9:24) Cuando estás observando las Olimpiadas, es evidente que cada individuo que se esfuerza por ganar el primer premio está en el modo de prominente desempeño. Algunos inclusive llegan a tomar sustancias complementarios para proporcionarles una virtud agregada sobre sus competidores. Van a hacer todo lo viable para ganar el premio más grande. Aunque no estás en una carrera física, y puede que no sientas que estás peleando por algo justo ahora mismo, la realidad es que lo estás realizando. Estás corriendo hacia la misión espiritual. El valor en el final de la línea es: Bien hecho, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu Señor! (Mateo 25:21) Miles de individuos están en la misma raza. Millones no lo lograrán porque desconocen a tu Señor. Lo vas a hacer, si eres De el y obedeces Su Palabra. La carrera ya fué ganada! ¡El Victor está viviendo en ti! Donde hay un vencedor, hay una guerra. Oh sí, siempre hay peleas furiosas. De hecho, por eso es que en este momento puedes estar tolerando de fatiga de guerra. No te impacientes, eso no durará bastante. Cuando acumules tu fuerza espiritual, la debilidad emocional y física desaparecerá! Gracias a que estáis peleando contra un enemigo espiritual, necesitáis una armadura espiritual para ganar. Tu fuerza está en el Señor y el poder de Su poder! Él te dió lo destacado para vencer a cada enemigo: el Espíritu Santo. Para estar protegido de todos los lados, permítase ser cubierto por Él. ¿Cómo? Reemplaza el temor con la Verdad, y admite que Jesús te hizo justo. Ansioso en todo instante por comunicar la buena novedosa del Evangelio de la paz. Crea todo el tiempo tu fe, debido a que es el ingrediente que combate los reportes dudosos, debilitantes, desalentadores, negativos y lacerantes que están intentando de derribarte. Después, tome la elección consciente de asegurar su cabeza con el casco de salvación. Disipará pensamientos impíos, derrotará pensamientos y va a mantener tu enfoque en el Victor y tu victoria. Después, dialogue la Palabra de Dios sobre cada circunstancia que le estorba. ¡Es la espada del Espíritu y es para tu uso! Siempre que la duda se interponga en el sendero o cuando las cosas se pongan difíciles, encuentre lo que Dios debe decir sobre su circunstancia y dialogue el versículo en voz alta. Cuanto más comunmente lo hagas, más tu fe va a ser edificada y vas a ser con la capacidad de enfrentarte a las adversidades! Terminando, oren en todo instante y esperen la victoria. Es tuyo! (Ef. 6:10 – 18) Biografía del autor: Ann Stewart, autora de Con las alas como águilas, apunta a animarte e inspirarte para que te conviertas en la persona que Dios te propuso ser. Le invitamos a suscribirse a su reporte semanal gratis e inspirador, Life Altering Words.

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